viernes, 2 de julio de 2010

Convergencia





Te busco mientras la luna tímida se asoma por entre las montañas, te invoco en medio de la bóveda húmeda que sedimentos y sedimentos de sueño se han encargado de enterrar. A tu encuentro voy, porque despierto y contigo estoy. . . y si duermo contigo voy.


Te busco en la brisa anaranjada de los junios, que seca la piel y marchita las flores de primavera, te anhelo en el verano que acaricia y revuelve mi pelo cada tarde. A tu lado estoy, porque camino y contigo voy . . . y si me detengo contigo estoy.

Te busco en la humedad torrencial que alimenta, en el olor mineral del légamo de mis pensamientos, corres por entre maniantales de muzgo y flor. A tu lado soy, porque te siento y contigo estoy. . . y si te presiento contigo voy.

domingo, 4 de abril de 2010

Rapiña




Retumba tu mente en medio de las cenizas de lo que antes parecía inquebrantable. Tus agudos oídos escuchan los alaridos violentos de aquellos que día con día surgen inhertes en medio de la mugre y la basura de las calles, tiñendo de rojo el asfalto y el hormigón mismo de la indiferencia.


Sientes en tu corazón la angustia de las madres que esperan, con el corazón en vilo y con la angustia que no cabe en el pecho, la llegada del hijo que ha partido. Te enfada y marea el aliento a muerte que se respira en las calles y el corrupto ambiente que lacera la dignidad.


Déjame recostar tu cabeza en los cálidos julios de tu infancia, en medio del sol y el campo y suave murmullo del verde pasto al viento déjame arrullarte hasta que te quedes dormido. No prometo la ansiedad se vaya con el sueño, pero al menos prometo estar contigo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sueñan




Sueñan los enamorados
en medio de fuertes estruendos,
nutren y tejen recuerdos
aunque la vida les depare entuertos.


Sueñan los enamorados
tomados de la mano sueñan
en vivir siempre acompañados
aunque el resto su amor desdeña.


Sueñan los enamorados
bajo la sombra del presente
que no les ofrece una firme morada
pero sí una esperanza latente.


Sueñan los enamorados
de cara al mismo destino
incierto a veces, a veces sombrío
pero que siempre ofrece algún camino.


Sueñan los enamorados
en nada, en todo y en lo que se pueda
al fin y al cabo ¿qué más les queda?
que soñar los dos bajo un manto de seda.


Ilustración: Canción de Amor de René Magritte.

jueves, 11 de febrero de 2010

Pedro



El recuerdo mismo de tantos ayeres nubla la visión del presente. La memoria de tu madre, protectora y fuerte te persigue aún hoy en tus días longevos. El recuerdo de tu padre, a veces indiferente, otras duro y otras más cariñoso, de quien heredaste esa característica dualidad que distingue tu trato.



Es normal que las lágrimas salgan al recordar días pasados, al recordar a tu Rosalba con su bullicio y movimiento, y al recordar aquél Torreón pueblerino e insipiente donde naciste. Es también normal que tus rodillas ya no sean las mismas, que otrora podían soportar el más arduo desgaste, hoy parecen no soportar siquiera unos cuantos pasos.



Te gusta estar dentro de tu coraza de firmeza y disciplina, pero los años te han caído de sorpresa, cuarteando cada una de tus fortalezas y dejando ver la sensibilidad y nobleza de tu ser. Eres un roble, Pedro, firme ante los embates del viento y dispuesto siempre a crecer más, anclado en tus fuertes y nutridas raíces.

Ojalá no tuvieras que irte nunca, Pedro, ojalá te pudieras quedar sin el estupor mismo que te causa el presente. Ojalá pudiéramos pasear juntos en el anaranjado atardecer de verano y comer juntos irónica azúcar sobre pan y hojuelas. Sin embargo, entiendo tus tiempos y tus razones, que no dependen de tí sino del destino, pero quiero que sepas, Pedro, que soy parte de tí y tu de mi aunque seamos tan distintos.



domingo, 3 de enero de 2010

Detente




¡Que se detenga el tiempo!
¡Que acabe con su brutal marcha!
¿Qué acaso no ve que soy viejo
y mis habilidades son pocas?


¡Qué se detenga, he dicho!
¡Por piedad, que se detenga!
Miren el cuerpo maltrecho
que sus embates han hecho.


¡Por favor, por favor que se detenga!
¡Que solo me quedo en el mundo!
En su loca carrera se ha llevado
a todo aquél que yo he amado.


¡Que dejen ya de pasar los años!
¡No dejan más que vacío y daños!
Dan vuelta las manecillas sin reproche
sin saber que pronto llega la noche.
Ilustración: Samy Charnine "Almost Time"

lunes, 30 de noviembre de 2009

Ilusión


En aquellos momentos no confies en tus sentidos ni confies en tus emociones. Yo sé lo que es estar parado donde tu lo estás ahora, sé el frío desgarrador que se siente al no verse como ese ideal preconcebido. Sé también la impotencia y coraje que provoca las frustraciones.

Yo también he sido perseguido por el verdugo frente al espejo, que con el filo de sus navajas y lo incómodo de sus ataduras laceran el autoestima hasta dejarlo moribundo. Lo más curioso es que no existe una existencia independiente entre ese verdugo y yo.

Sí, yo también he pasado por las tormentas de la ansiedad que aturde los sentidos y aletarga la razón, he sentido también en carne viva la falta de control sobre lo que hago, como si fuese manipulado como títere hacia la indolencia, la autodestrucción y la apatía.

Sin embargo, a pesar de que el tiempo y la desesperación parecen como la misma noche de luna nueva, siempre llega el concierto de colores del amanecer. Si bien el sol parece lejano en ocasiones, siempre su luz en las tinieblas resplandece.

Quizá no esté yo hecho de la arena misma de los espejos, quizá no tenga la capacidad yo de reflejar aquello que yo puedo percibir. Como desearía contar con esa facultad, de hacerte ver lo que yo veo al mirarte y quizás así te darías cuenta de tu inagotable belleza.

Si pudiera prestarte mis ojos te sorprenderías de lo bella que eres, si pudiera prestarte mi corazón sabrías que irradias cariño a tu paso, si pudiera prestarte mi cerebro, te darías cuenta de tu propia inteligencia y te darías también cuenta que en tu mano tienes siempre la solución.

Esa solución sé que es invisible a veces, pero si enfocas bien la mirada te darás cuenta que siempre está allí, quizá tus ojos no la vean, tus manos no la sientan y tus oídos no la escuchen. Sin embargo, aquí estoy yo, al igual que muchos otros, para prender esa linterna cada que tu lo pidas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Vacuidad


Quizá no nos queden misterios por descifrarnos,
pero nos quedan años por descubrirnos.
Quizá no nos queden miradas por hacernos,
pero nos quedan horizontes por conteplar.


Quizá no nos queden amores por plantar,
pero nos quedan frutos por cosechar.
Quizá no nos queden proyectos por realizar,
pero nos quedan años para descansar.


Quizá no queden nuevos besos qué darnos,
pero sí nuevas emociones qué sentir.
Quizá no nos queden nuevas rutinas por inventar,
pero sí nuevos años por diseñar.


Quizá no nos queden caricias por hacernos,
pero nos quedan noches por abrazarnos.
Quizá no nos queden recobecos por conocernos,
pero nos quedan cambios por admirarnos.


Quizá no nos queden carreras por hacer,
pero nos quedan sendas por recorrer.
Quizá no nos quede más amor para darnos,
pero nos queda la vida para madurarlo.